Cereza y picota del Jerte, dulce secreto extremeño

Cuando hablamos de cerezos en flor, enseguida nos viene a la cabeza Japón, pero… ¿qué dirías si supieses que hay un valle en España en el que puedes vivir una experiencia sensorial única? Bienvenido al Valle del Jerte y sus maravillosas cerezas y picotas.

Lo más visual de este precioso valle son sus cerezos en flor y su archiconocida “lluvia de pétalos”, sin embargo, Pilar Díaz, Directora Técnica del Consejo Regulador Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, nos confiesa que “lo mejor está por venir: la lluvia de cerezas”.

No se puede visitar Extremadura en estas fechas sin probar sus pequeñas delicias, directas de la naturaleza, pero como no podría ser de otra forma, para entender lo maravilloso de este producto, hay que indagar en él, conocer cómo es y, sobre todo, descubrir a qué sabe.

Nos comenta Pilar Díaz que “en el Valle del Jerte se cultivan unas 104 variedades, de las que se comercializan alrededor de 25 y, de entre todas ellas, el Consejo Regulador protege cinco variedades, una de cereza y cuatro de picota”. Pero, ¿qué funciones tiene este Consejo? Según su directora técnica “tiene dos funciones principales: certificar la calidad de este producto con denominación de origen reconocido en Europa y promocionar el cultivo y la comercialización de la Cereza y Picota del Jerte”.

Centrándonos en el producto, podemos empezar nombrando las cinco variedades protegidas: Ambrunés -la más apreciada por ser la más tiempo madura en el árbol al sol-, Pico Colorado -la más tardía, muy apreciada en las conservas-, Pico Limón Negro -una de las más antiguas y que no se produce en ningún lugar fuera del Valle del Jerte-, Pico Negro -con un color oscuro característico, rozando el púrpura- y Navalinda, siendo esta última la única que es cereza y no picota. Llegados a este punto y abriendo un necesario paréntesis, Pilar Díaz ha comentado a Grandes Productos que es primordial diferenciar claramente qué es una picota, la variedad principal “es la única cereza que se desprende del árbol sin rabito o pedúnculo, […] A nivel visual, la picota es de tamaño pequeño, con un calibre de entre 22 y 26 milímetros y, en boca, es crujiente, menos acuosa y con un equilibrio perfecto entre acidez y dulzor”.

Sin embargo, y aunque por su sabor puede parecerlo, las Cerezas y Picotas del Jerte no caen del cielo, por lo que la recolección es una parte muy importante que no hay que obviar. La temporada de recolección depende, como ocurre con cualquier fruto, de la climatología. Si el tiempo ha sido favorable, “se puede empezar a recolectar a finales de abril y se suele acabar a finales de julio, llegando a alargarse hasta la primera semana de agosto […] Normalmente se empieza con la cereza y se acaba con ambas, la picota y la cereza”. Incluso la recolección clasifica a las cerezas, “la cereza se divide según el orden cronológico de recogida en tres tipos: temprana, media estación y tardía”, recuerda Pilar Díaz.
Todo este proceso tan estudiado viene acompañado de todo un ritual que se ha heredado de generación a generación. En el Valle del Jerte el cultivo se desempeña de una manera natural, tradicional y sin aditivos, lo que hace que las picotas y cerezas posean un sabor único, con un altísimo contenido en oligoelementos, vitaminas A y C, flavonoides, etc. Por último, tras ser recogidas a mano y después de una cuidadosa selección a pie de árbol, de acuerdo a un riguroso control de calidad, sólo las mejores son identificadas con el sello de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte.
Y por fin, gracias a esta naturalidad y tradición, las cerezas y picotas llegan a los mercados en el momento óptimo para ser saboreadas, manteniendo sus maravillosas propiedades. Los beneficios de la Cereza y la Picota del Jerte son numerosos, tanto en términos de salud como de belleza. Este delicioso fruto tiene propiedades depurativas, antiinflamatorias, anticancerígenas, antioxidantes y, ahora, también sabemos que mejoran nuestro estado de ánimo y nuestro ciclo de sueño, gracias a los recientes estudios realizados por la Universidad de Extremadura y el Instituto Tecnológico Agroalimentario de Extremadura. En lo relativo a la belleza, ¿quién no querría probar una sesión de Cerezaterapia?

Por supuesto, no sólo en el territorio nacional apreciamos las Cerezas y Picotas del Jerte, sino que, como nos ha afirmado Pilar Díaz, “este producto cada vez tiene más demanda en el mercado internacional”, siendo principalmente apreciado en Reino Unido y Alemania. Hablando de números, más del 60% de la producción de Picotas del Jerte se exporta al extranjero.

Ya sea al natural, en forma de masaje o en una buena mermelada, la Cereza y Picota del Jerte debería ocupar un lugar predilecto en nuestra vida, pero eso sí, ¡debemos buscar la contraetiqueta que garantiza su máxima calidad! para, una vez localizada, dejarnos llevar.