La acuicultura, la pesca del presente

La acuicultura es la evolución de la pesca, de igual forma que lo es la ganadería terrestre de la caza. En España se producen 282.000 tm de productos de la acuicultura en más de 6.000 explotaciones y es el primer productor de la Unión Europea, aunque estamos muy lejos de los grandes productores asiáticos y en la posición número 22 a nivel mundial. Los españoles consumimos el 25% del pescado de origen de acuicultura. En este artículo veremos las especies que se producen, cómo se alimentan, y los métodos que se utilizan para su cultivo y los controles que se realizan.

La especies producidas en España son básicamente el mejillón, la oreja de mar (abalón), la ostra y la almeja en lo que respecta a moluscos, que se cultivan básicamente en Galicia y en menor proporción en Cataluña y la Comunidad Valencia. En pescado marino destacan la dorada, la lubina y la corvina, que se cultivan en el Mediterráneo y Canarias, y el rodaballo, el besugo y el lenguado, en Galicia. En agua dulce se cultiva la trucha arco iris y aunque se cría en toda España es mayoritaria en la mitad norte. Hay que destacar también la tenca en Salamanca. En crustáceos se cultivan langostinos. No nos podemos olvidar del atún rojo que, aunque hay granjas de engorde, ya se empieza a reproducir con éxito en cautividad. Estos son principalmente nuestros cultivos en acuicultura a día de hoy pero las investigaciones están avanzando mucho y, aunque lentamente, se van incorporando otras especies.

Entre las especies de acuicultura a nivel internacional destacan el langostino blanco, el salmón, la tilapia y la carpa. Por otro lado, por volumen en tm tiene especial relevancia el cultivo de algas, en especial en Asia.

El método de producción en acuicultura es muy variado, desde las bateas para los moluscos hasta las piscifactorías en tierra firme pasando por los viveros en pleno mar o cerca de la costa. Muchas especies no se reproducen y se pescan siendo pequeñas. El más importante de éstos es el mejillón, pero también lo es la anguila y el atún. La acuicultura sigue investigando para cerrar el ciclo vital y poder garantizar mejor la cantidad y la calidad. En cuanto a la sanidad, el hecho de tenerlas en cautividad además de controlar su sanidad permite que se puedan vacunar y desparasitar garantizando que estén libres de anisakis, lo que permite evitar la obligación de congelar el pescado para su consumo crudo o poco hecho.

Una dorada tarda dos años en alcanzar un tamaño de unos 600 gr y una lubina el mismo tiempo para conseguir 400 gr. La crianza es un proceso lento y con un alto riesgo para el acuicultor. Actualmente la producción está estancada en España por la dificultad de conseguir los permisos administrativos y cada vez se importan más pescados año tras año.

La alimentación es variada ya que los peces son mayoritariamente omnívoros, a excepción de los moluscos, que se alimentan de algas, que filtran ellas mismas el agua. A los peces se les alimenta con piensos compuestos esterilizados que siguen los controles veterinarios de igual forma que lo hacen con los animales terrestres. Esto permite tener la seguridad de saber lo que han comido durante toda la vida del animal, controlar mejor los residuos que pudieran tener y garantizar la trazabilidad. En el caso del rodaballo, la corvina y la dorada, por ejemplo, se alimentan en los primeros días de vida, cuando son larvas, de organismos vivos (plancton) y posteriormente con piensos.

Con la acuicultura se garantiza al consumidor un precio, calidad, y sanidad altas y estables y hace posible que muchísima gente pueda aumentar su consumo de pescado. Un alimento rico en vitamina A, B y D además de poseer una composición muy interesante al tener ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga y minerales como el calcio, el selenio, el zinc, el fosforo, el yodo y el hierro. A nivel organoléptico no se observan diferencias relevantes con el pescado silvestre en todas las catas a ciegas que se realizan con profesionales del sector de la restauración.

Con el objetivo de motivar el consumo de pescado de proximidad se ha creado un sello que identifica este tipo de pescado, el llamado “crianza de nuestros mares”.