La Nuez Moscada y la Flor de Macis son dos especias distintas, pero tan íntimamente relacionadas, que la flor de macis, literalmente, abraza a la nuez moscada. Para explicar esto, empezaremos por el principio.

Las primeras noticias sobre estas dos especias se remontan a los escritos de Plinio, en el siglo primero de nuestra era. Aunque cuando estas especias, realmente se hacen importantes es en el siglo XVI con el auge del comercio de especias traídas de Asia por los navegantes portugueses y holandeses.

La nuez moscada es la semilla de un árbol tropical de hoja perenne, de gran frondosidad, que puede alcanzar hasta 18 metros de altura. El árbol es originario de las Islas Molucas, aunque hoy día también se cultiva en Sri Lanka, Indonesia, Brasil, Malasia y las Indias Occidentales. Los mayores productores se concentran en Indonesia y la isla de Granada.

El árbol de la nuez moscada solo crece en climas tropicales húmedos y calurosos, en regiones cercanas al mar con abundante pluviosidad. El árbol crece lentamente y no produce los primeros frutos hasta los siete u ocho años. Se forman unas flores pequeñas de color amarillo claro y agradable aroma, que dan paso al fruto de seis a nueve meses después.

El fruto es grande y carnoso, de color amarillo, parecido a un albaricoque o un melocotón. Cuando el fruto está maduro, se abre mostrando la semilla (esta es la nuez moscada) que se encuentra completamente envuelta en un arilo o mesocarpio carnoso de color rojo brillante (esta es la flor de macis).

Se recolectan los frutos maduros y se dejan secar, para seguidamente separar cuidadosamente el macis de la semilla. La flor de macis se seca al sol de dos a cuatro horas. Durante este secado se vuelve quebradiza y cornea, pasando de color rojo brillante a color pardo amarillento.

Las semillas desprovistas de la macis se secan en cubetas durante unas cuatro a seis semanas, para seguidamente eliminar la cáscara exterior, apareciendo la nuez moscada tal y como la conocemos. De forma ovalada, color marrón grisáceo y arrugada en su exterior, mientras que el interior es duro de un color más brillante.

La nuez moscada tiene un aroma rico, cálido y fragante. Con un sabor intenso, dulce y aromático. El aroma de la flor de macis es más fino, intenso y cálido, con un sabor picante fuertemente aromático. El aroma y sabor de la flor de macis es más fuerte y refinado que el de la nuez moscada.

El principal componente químico de estas dos especias es la miristicina (éter etílico del ácido pirogálico). Además en su composición aparecen diversos terpenos como eugenol, isoeugenol, geraniol, safrol, borneol.

A pesar de la infinidad de excelentes usos culinarios que tienen estas dos especias, siempre deben ser dosificadas con moderación. La nuez moscada nunca debe ser consumida entera, siempre hay que rallar un poco o utilizarla molida. Hay que tener en cuenta que a dosis altas puede ser tóxica con efectos narcóticos.