Los sabrosos pollos de “pata azul”

Cuando se habla de carnes que gozan del aura de calidad que supone el sello de Denominación de Origen o Indicación Geográfica Protegida, las aves son un grupo minoritario. El pollo y el capón del Prat, en Cataluña, se cuelan en el grupo de las carnes selectas y merece la pena conocerlas mejor y aprender a valorar esa carne blanca como sí se hace con la carne de vacuno de Galicia, País Vasco o Ávila, por ejemplo.

La zona que abarca esta DO se halla en la provincia de Barcelona, concretamente incluye municipios como Castelldefels, Cornelia de Llobregat, El Prat de Llobregat, Gavá, Sant Boi de Llobregat, Sant Climent de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Viladecans y Santa Coloma de Cervelló.

Si hay un rasgo distintivo de los animales son sus patas de color azul pizarra con plumas de color verde con reflejos metálicos en el caso de los gallos, y muy negras cuando hablamos de gallinas. Su carne es melosa, fina y sin un exceso de grasa. La alimentación de los pollos y capones del Prat se compone en un 70% de cereales, su cría mínima es de 90 días (gallos) y 182 (capones). Los factores de crecimiento están prohibidos y se crían en tierra en una densidad que no puede superar los 8 animales por metro cuadrado.

Los huevos que producen son de color rosado, de buen tamaño, con un mínimo de 55 gramos.
La raza Prat, como se denomina más habitualmente al pollo y capón de El Prat, estuvo en su día muy extendida por el litoral español. Sin embargo, la expansión de especies híbridas confinó esta raza a la zona de Barcelona de la que toma el nombre.

El pollo es la carne más consumida de España, con casi el 40% del total, pero en el caso del capón, éste si adquiere cierto estatus de producto gourmet. Existen algunos casos donde se le ha puesto “apellido” al mismo y ha adquirido cierta fama, como el capón de Villalba (Lugo) y Cascajares (Palencia), sobre todo por la fuerte apuesta mediática que se hizo en la promoción del segundo. La carne tierna y sabrosa por su cantidad de grasa entreverada y una preparación clásica navideña, asado y relleno, lo han convertido en un fijo en muchas mesas en Nochebuena. Sin embargo, ambos no gozan de una certificación de calidad y el aval y las exigencias que implican ser una Indicación Geográfica Protegida.

En cuanto a los aspectos nutricionales, cabe recordar que frente a la mesura y limitaciones en el consumo de carne roja o embutidos que recomiendan los últimos estudios científicos, el pollo es la opción perfecta para tomar carne varias veces por semana sin que la salud se vea afectada negativamente. Sin embargo, cabe recordar que resulta importante retirar la piel. Por muy sabrosa que resulte, en ella se acumula una grasa innecesaria y además contiene aminas heterocíclicas o HCAs que se forman cuando los aminoácidos –los bloques que conforman las proteínas-, los azúcares y la creatina –una sustancia encontrada en el tejido muscular de la carne- reaccionan juntas impulsadas por la elevada temperatura que adquiere el producto.

Firma de Foto: Preconsat
Escribe: David Ruipérez