Mermelada de escalivada en el Pirineo aragonés

En Cerler, el pueblo más alto del Pirineo aragonés, dos monitoras de esquí, Mónica Calle y Lucía Portaspana, tuvieron hace cuatro años, en tiempo de moras, en una conversación de bar la idea de abrir un negocio de mermeladas. Comenzaron a probar desde sus fogones, con vistas al pico Cerler, sabores y texturas diferentes a los que ya existen en el mercado siguiendo la tradición de la madre de Lucía, que siempre ha hecho mermelada con todo lo que podía. La primera mermelada con la que inauguraron la producción de elaboración artesana fue la de naranja y calabaza, que enseguida tuvo gran aceptación. Hoy La Cullera (cuchara en patués) vende cerca de 10.000 botes al año y tiene 32 tipos distintos de mermelada.

Sus mermeladas se distinguen por contener mucha fruta, el mínimo de azúcar, y ningún conservante. La materia prima, siempre de alta calidad, la recolectan en huertos propios o se la suministran los mejores proveedores del Valle de Benasque. También se caracterizan por sus creaciones originales, como una de sus mermeladas estrella, de escalivada, que contiene cebolla, pimiento rojo, berenjena, limón y azúcar, y que acompaña muy bien a las carnes rojas y a los platos de caza.
Para los salados también están las mermeladas de higos con nueces, de cebolla caramelizada con boletus, o la mermelada de pimiento rojo, que combina muy bien con las ensaladas, nos cuenta Mónica. Otras combinaciones originales son la de piña con jengibre, membrillo con remolacha , kiwi y melón a la vainilla. Tienen también mermeladas elaboradas con fructosa especial para diabéticos. Entre sus últimas creaciones se encuentran las mermeladas de melón con grosella y de gin tonic, elaborada con ginebra Valxerit, la única ginebra destilada con alcohol ecológico. Las mermeladas La Cullera se pueden encontrar en tiendas de Aragón, Madrid y Barcelona, y próximamente por Internet.