Los espigadores eran personas que después de la siega pasaban a recoger las espigas que quedaban en los campos. Lo hacían los más pobres de la sociedad y lo autorizaban los propietarios de los campos, quienes lo daban por perdido. Esta es precisamente la iniciativa de una asociación sin ánimo de lucro puesta en marcha con el objetivo de no desperdiciar comida mientras haya gente en nuestra sociedad que lo necesita.

Espigoladors (espigadores, en catalán) trabaja en tres ejes. En primer lugar buscan agricultores que no recogen sus cosechas, ya sea parcial o totalmente. El motivo principal suele ser la caída de los precios del mercado, por lo que no merece la pena recogerlo, y también porque el granizo, las heladas o algún otro daño climatológico han deteriorado el cultivo, nos cuenta Mireia Barba, una de las responsables de Espigoladors. “Nosotros además de buscar a estos agricultores buscamos gente que necesite estos alimentos, gente sin trabajo que quiera estar activa, que necesite reinsentarse en el mundo laboral o simplemente voluntarios que no quieren que se pierdan alimentos”.

Los más de 50 agricultores que trabajan con la asociación están muy satisfechos ya que ven cómo su trabajo tiene también una recompensa social, y que se aprovechan estas frutas y verduras que de otro modo quedarían en los arboles o en el campo y nadie las aprovecharía.

El 90-95% de lo recogido lo dan a comedores sociales, al Banco de los Alimentos, y otras entidades sociales. Espigoladors está focalizada en frutas y verduras con algún defecto pero que son perfectamente comestibles: a veces simplemente se trata del tamaño o que la forma no cumple los estándares, otras veces tienen pequeños desperfectos por la climatología pero el producto sigue siendo óptimo. De esta forma se pueden aportar frutas y verduras a personas que no podrían incorporar estos alimentos a su dieta por motivos económicos.

El 5-10% restante lo destinan a su gama de productos llamados imperfectos y que comercializan. Son confituras, mermeladas y salsas que, de la mano de la chef Ada Parellada,  que les proporciona su asesoramiento en la elaboración, se comercializan a todas las tiendas que además de comprar un producto de calidad quieren un producto con un valor social. Una de las campañas de ventas mas importantes son las cestas solidarias, en especial en Navidad, por todas las personas o empresas que quieren hacer un regalo solidario.

Actualmente están dando trabajo directo a cinco personas y están a punto de estrenar un nuevo obrador que les permitirá aumentar la producción y comercializar más productos imperfectos.

La otra área de trabajo de la asociación es la de concienciar a las personas acerca del desperdicio de alimentos que se produce en nuestra sociedad con el lema “La comida no se tira” y hacerlo llegar a escuelas, talleres y empresas. En este sentido destacan los trabajos en equipo que Espigoladors hacen para empresas. De igual forma que se realizan competiciones deportivas, juegos para consolidar y mejorar el trabajo en equipo, esta asociación ofrece la posibilidad de trabajar como espigadores en actividades de empresa y reforzar así el valor de equipo a través de un trabajo que tiene un valor social, de igualdad y de solidaridad. Estas actividades están teniendo una gran aceptación en las empresas, pues permiten además  tomar conciencia del trabajo, del valor del producto y de la comida.

Aunque la asociación esta teniendo éxito, está estrenando nuevo obrador y han hecho llegar más 970 mil raciones de alimentos a entidades, sus responsables desean que algún día su proyecto ya no tenga sentido y tengan que cerrar porque eso querrá decir que la gente está concienciada y podremos entonces encontrar fruta y verdura imperfecta al alcance de todos.