Yogures ecológicos con trozos de limón

Los yogures ecológicos Casa Grande de Xanceda, que llevan el doble de leche que los convencionales, han introducido en el mercado el único yogur con trozos de cáscara de limón y el yogur de manzana al horno. Se encuentran tanto enteros como desnatados. Los yogures de esta granja familiar ecológica de Galicia solo llevan leche fresca ecológica de sus propias vacas y fruta ecológica, toda española, y sin ningún añadido. En 2006 lanzaron el primer yogur, de frutas del bosque, y después llegaron los de fresas, vainilla y mango-vainilla. Consiguen la cremosidad -tienen un 6% de materia grasa- utilizando solo leche, eso sí, el doble que un yogur estándar, pues no llevan ni natas ni productos espesantes.

La leche procede de vacas, como dice su responsable de ventas, Olivia Cebey, “muy felices ya que nos dan la mitad de leche que una convencional, pero mucho más rica y sana, y viven el doble de años”. Si una vaca convencional vive entre cuatro y cinco años, las suyas llegan hasta los 13 años. Tienen un total de 380 vacas en una superficie de 200 hectáreas, por lo que cada vaca tiene media hectárea (casi un campo de fútbol) para pastar.

Después de los yogures llegaron los quesos cremosos de untar siguiendo la misma filosofía: un kilo de queso lleva hasta cinco litros de leche. Nada de espesantes ni colorantes. A los yogures y quesos cremosos ecológicos han añadido un queso de vaca madurado en cebada, el Queixo do Peregrino ecológico. Este sigue la tradición de los peregrinos del Camino de Santiago, que pasa precisamente por Xanceda. Antiguamente los peregrinos metían los alimentos frescos en cereales como la cebada, que ayuda a absorber la humedad y a conservar los alimentos, y de esta forma lo llevaban en perfecto estado durante su camino a Santiago de Compostela. El queso tiene entre siete y nueve semanas de maduración, período en el que se respeta el desarrollo natural de los mohos sobre la corteza que ayudan a desarrollar los aromas a frutos secos del queso. La maduración en cebada aporta además dulzor, carácter y muchos matices. Desde 2010 la granja, en la que trabajan 30 personas, tiene las puertas abiertas a visitas, en las que se puede ver cómo ordeñan estas vacas poco convencionales y cómo elaboran los yogures.

www.casagrandexanceda.com