Confusión con los alimentos: Europa actúa

Bruselas y la Comisión Europea han reaccionado después de los últimos casos que han recaído sobre todo en los jamones polacos vendidos como si fuesen españoles. Así, esa confusión con los alimentos cárnicos u otros se acabará a partir del próximo 1 de abril de 2020. Será cuando entre en vigor un nuevo Reglamento europeo. En realidad, se trata de la modificación de otro previo que data del 2011. En este ya se establecía la obligatoriedad de indicar el origen del producto. Pero no el de su ingrediente principal, algo que podía “inducir a engaño”. Por eso se ha tomado esta medida que tendrán que respetar todas las empresas alimentarias.

Cómo solucionar esta confusión con los alimentos

Las autoridades europeas encargadas de este asunto se han percatado de que la falta de esa información conlleva que los consumidores no sepan el “verdadero país de origen o lugar de procedencia” del producto. Porque la materia prima importa y mucho a la hora de elaborar cualquier alimento, ahora ese dato “debe ser fácilmente visible y claramente legible” e incluso “indeleble”. Todo para que desaparezca esa confusión con los alimentos que hasta este momento existe, más allá de los jamones. De esta forma, especificar el origen también “debe ser fácilmente comprensible para un consumidor medio informado”.

Las empresas alimentarias podrán optar por indicar solo que el lugar de procedencia del ingrediente primario es diferente al del producto si existen fuentes de suministro múltiples. En este sentido, el nuevo Reglamento alega que es necesario establecer un marco. Ese “para tener en cuenta esas diferentes circunstancias de transformación del alimento”. De sobra es sabido que un producto final puede atravesar distintas fases, empresas y lugares durante su proceso de producción. Eso sí, siempre habrá que garantizar una información adecuada.

Porque más allá del jamón vendido por Comapa, caso del que ya publicamos varios artículos hasta el fin del fraude, la confusión con los alimentos ha afectado igualmente al origen del lechón. Es otro ejemplo derivado de permitir un etiquetado no preciso del todo. Esa ambigüedad engaña al comprador, ya que no sabe si realmente está adquiriendo un producto cuya carne es propia del lugar que aparece en la etiqueta. Es decir, de la empresa o marca que elabora ese alimento. Esto tendrá su fin tras la reacción de Europa.

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