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Escribe: Laura Litvin
Instagram @laulitvin

Su piel amarilla y brillante hipnotiza de inmediato. De gran porte, este pez es un experto nadador que lucha con ferocidad hasta el último minuto para no ser capturado. No cualquiera tiene la pericia para pescarlo; por eso se lo conoce como el “Tigre de los Ríos”. Cada año visitan el Litoral argentino pescadores deportivos de todo el mundo en busca de los grandes trofeos (que se devuelven al agua inmediatamente después de la foto). La Argentina ostenta los récords mundiales para la especie homologados por la IGFA (International Game Fish Associations) y turísticamente es la especie autóctona de agua dulce más codiciada a nivel internacional. Así, este pez emblemático de la Cuenca del Plata es el embajador turístico de la pesca deportiva en Argentina. En la cocina, su carne firme es adorada por los habitantes de la zona y por los turistas, que caen rendidos a su sabor especial.

Dorado Foto:Rodrigo Ruiz Ciancia

Presente y futuro

La proliferación del dorado enfrenta varios desafíos: principalmente que tanto pescadores como la gastronomía respeten las estrictas vedas para su captura y que se promueva la acuicultura. Todos los años se realiza la “Fiesta del Dorado”, en la localidad de Paso de la Patria, en la provincia de Corrientes, a orillas del río Paraná. Es una fiesta atractiva: no sólo se realiza la competencia de pesca, sino que también hay espectáculos folclóricos y actividades culturales. Pero es notable observar la disminución de ejemplares y la talla inferior de los dorados en cada edición, aunque el número de concursantes aumente. Esto es consecuencia de la alteración de los regímenes hídricos, la modificación del hábitat, la pesca comercial excesiva, la contaminación y la introducción de especies exóticas. Todo esto habla de una pérdida en la biodiversidad. Como una medida más de protección, desde 2012 está prohibida su exportación. Por eso, quienes visiten la Mesopotamia argentina tendrán el privilegio de probar dorado.

En la cocina

Su piel enaltece cualquier plato y su carne firme es muy sabrosa por su buena proporción de grasa. Necesita de un cocinero hábil que sepa retirar el cordón de espinas en forma de Y sin romper la carne. En el país de la parrilla, lo habitual es disfrutarlo a las brasas y compartirlo con amigos. En los restaurantes del Litoral, las milanesas y empanadas argentinas rellenas de este pescado, son un clásico. El dorado siempre convoca a la buena mesa.