Escribe: Mónica Uriel. Periodista

Nuestro protagonista es italiano, joven y fresco además de ser un vino excepcional, en especial porque se presta a disfrutarlo en compañía. Es de esos productos que nos regala unos momentos especiales y no sabes si son grandes por el producto en sí o por lo que llegan a transmitir.

Rojo como la Ferrari, es uno de los símbolos gastronómicos de Italia. El Lambrusco nos lo encontramos elaborado con variedades como el Gasparossa, que le aporta ese color rojo característico, Maestri, Marani, Montericco, Salamino y Sorbara. Se elabora en blanco, rosado y tinto, este último el más conocido y el que le confiere mayor personalidad.
El vino Lambrusco es un vino joven y equilibrado, que se produce como espumoso y como frizzante, es decir, tiene carbónico fruto de una segunda fermentación que se realiza en tanques especiales con el llamado método Chamat.Posee un aroma elegante de frutas rojas y fresas maduras, una cierta acidez que le aporta frescura, tiene poco alcohol (alrededor de 10º) y se debe servir a la misma temperatura que un vino blanco, a unos 10-12 ºC. Al igual que otros vinos espumosos, se puede beber desde el aperitivo hasta el postre y nos lo encontramos como seco, semiseco (amabile) y dulce.

El Lambrusco es una de las bebidas que mejor se prestan para maridar con los productos grasos que tiene el norte de Italia, en especial los embutidos, el jamón y los increíbles quesos como el Parmigiano Reggiano. También marida perfectamente con pizzas y lasagnas.

Es un vino popular y familiar que tiene todos los ingredientes para triunfar y, por este motivo, es el vino italiano más vendido y mejor aceptado en los mercados internacionales. En ocasiones llegan a la exportación algunos vinos que se venden como Lambrusco y que son de poca calidad y hace que la percepción que se tiene sea la de un vino demasiado básico pero en la denominación origen calificada existen grandes Lambruscos procedentes de pequeñas y grandes bodegas y que nos permiten disfrutar de este magnífico vino.

La denominación de origen controlada DOC se elabora en las provincias del norte de Italia de Reggio Emilia, Mantua, Módena y Parma. Estas zonas se caracterizan por suelos muy fértiles y su clima continental. Las zonas vitivinícolas de producción son: Lambrusco di Sorbara, Lambrusco Reggiano, Lambrusco Salamino di Santa Croce, Lambrusco Grasparossa di Castelvetro y el Lambrusco Mantovano.

Si viajáis en otoño descubriréis un paisaje excepcional en estas zonas y es que a partir de octubre las hojas de las viñas Gasparossa que producen el Lambrusco, quizá uno de los más especiales, tiñen el paisaje y nos regalan momentos increíbles con tonalidades rojas y ocres que junto con las puestas de sol serán de esas imágenes para recordar. Como en los alrededores de Módena, donde se produce Lambrusco, así como Pignoletto, procedente de viñedos autóctonos de hace más de 2.000 años.

Cleto Chiarli (www.chiarli.it), fundada en 1860, es la bodega más antigua de Emilia Romagna, mantiene su sede principal en Módena y tiene otra en Castelvetro, donde elabora su alta gama y realiza visitas guiadas desde hace un año. Una de las primeras bodegas que comenzó a exportar Lambrusco a Estados Unidos -el boom se produjo en los años 70- fue la bodega Gavioli (www.gaviolivini.com), fundada en 1794, tras darse cuenta de que en aquel país podría gustar una bebida con gas, amable y sin condimentos como la Coca-Cola. En la década de los años 70 el Lambrusco se convirtió en el vino más bebido en Estados unidos.

En Nonantola, a las puertas de Módena, la bodega tiene un museo único en Italia con objetos antiguos relacionados con la viticultura, como prensas horizontales del siglo XVIII que exprimían la uva de forma más delicada y las primeras máquinas para colocar el corcho. Estas visitas las podéis encontrar en Catatur Italia, la guía de elaboradores gastronómicos que nos descubre elaboradores visitables de Italia.

Si os decidís a conocer la zona de producción del Lambrusco descubriréis un territorio que es inmensamente rico en agricultura y ganadería y en consecuencia en su gastronomía. Encontraréis quesos como el Parmigiano Reggiano, el famoso aceto balsámico de Módena, una gran producción de jamón y embutidos en diversas denominaciones de origen como la mortadela de Bolonia y otras producciones de vino, entre las que destacan, en las zonas de más altitud, el Pignoletto. Grandes argumentos para visitar a esta zona de Italia este año, el año de la gastronomía italiana.