Descubre la Merluza Negra del Antártico

Grandes Productos Argentina

Escribe: Laura Litvin (@laulitvin)

La merluza negra, pez de gran porte, es un animal misterioso: vive todavía más abajo de lo que se imagina, en aguas oscuras y frías cercanas a la Antártida. Su carne blanca, suave, sabrosa y su piel negra característica hacen delirar a los paladares más sofisticados del planeta. Es sin dudas, una de las especies más apreciadas del Mar Argentino. La gran dificultad para su captura la convierten en un bocado de lujo.

La Argentina es uno de los actores principales en la pesca de estos ejemplares que se desarrollan hasta los 2500 metros debajo del mar. Para pescarlas, hacen falta barcos potentes, de altura. Se trabaja tanto con red de arrastre como con palangre (anzuelos).

Como es un recurso valioso y escaso, todos los años se estipula la captura máxima permisible, que suele rondar las 3700 TN de merluza negra al año. Es importante este valor, teniendo en cuenta que debe haber en el mundo un total de 25.000 TN de merluza negra. Es un producto escaso, no hay posibilidad de reproducirlo en acuicultura, no hay mayor provisión que esa.

Congelado de calidad

Una vez en cubierta, el animal se desangra para impedir que haya hematomas. Se corta la cabeza, la cola y se le sacan las vísceras. Se clasifican por peso y se empacan. De la cabeza se aprovechan los cachetes y la garganta, pero eso se exporta 100% a los mercados externos.

Como la merluza negra es un producto Premium, se congela rápidamente para conservarlo en su mejor estado. En Argentina nunca llega fresco a las pescaderías porque la distancia del caladero a puerto es grande. Además, no hay una cadena de distribución que lo permita. Ni hablar de los mercados a los que se exporta, donde llega congelado y al vacío.

No es un dato menor para el consumidor final: si le ofrecen merluza negra fresca es un engaño, seguramente le estén vendiendo róbalo. Este es un pescado similar. Eso sí, seguro se lo cobran como si lo fuera.

La merluza negra en la cocina

Es un pescado sublime, sabroso, de textura suave. No necesita mucho más que una vuelta por la plancha cuidando que no se pase su punto de cocción. Limón, sal y ya está. Por supuesto, los chefs agregan su toque, sus salsas y preparaciones personales. Pero el lujo total es comerlo así de simple, respetando cada fibra de su carne preciosa.

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