InicioEntradas etiquetadas "gastronomía argentina"

gastronomía argentina Tag

Buenos Aires ofrece numerosas posibilidades para probar las mejores etiquetas de distintas regiones del país en ambientes modernos y con gran servicio. Aquí te dejamos un breve recorrido para fans de Baco, a través de los denominados Wine Bars. Si visitas solo la capital argentina y  no pasas por las provincias productoras de vino como Mendoza o Salta, no te preocupes. Lo mejor es disfrutar de un recorrido atractivo por esta lista de establecimientos. Entonces, ¿dónde ir por una copa de buen vino argentino? Conoce esta breve selección, aunque haya más.

Grandes Productos Argentina

Escribe: Laura Litvin (@laulitvin)

Este puerto de la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, se convirtió en el destino preferido por los amantes de la naturaleza y la cocina del mar. La ciudad de Puerto Madryn está ubicada en la costa noroeste de la provincia, a 1320 km al sur de Buenos Aires. Es la puerta de entrada principal a Península Valdés. Un área natural protegida y declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por UNESCO en 1999. Ballenas francas, elefantes y lobos marinos, pingüinos de Magallanes, delfines, orcas y numerosas especies de fauna terrestre y aves se trasforman en los protagonistas de este entorno natural único.

Grandes Productos Argentina

Escribe: Laura Litvin (@laulitvin)

Los sabores de Mar del Plata impregnan esta zona del este argentino, que desde hace décadas se le conoce como “La Feliz”. La ciudad atlántica está ubicada a 414 kilómetros de Buenos Aires y es posible disfrutar de placeres variados durante la visita.

Se trata de un balneario pionero, de convocatoria popular, con una oferta pensada para toda la familia. Desde recreos y deportes náuticos hasta una importante cartelera de espectáculos y amplia oferta gastronómica.

Grandes Productos Argentina

Escribe: Laura Litvin (@laulitvin)

Domesticada hace más de 10.000 años, la papa pasó de la cultura de los pueblos andinos a la mesa gourmet. Aquí te presentamos todos sus secretos.

Uno de los alimentos más poderosos de los Andes son las papas o también llamadas patatas en otros países. Su importancia en la alimentación es fundamental, por eso las Naciones Unidas declararon a 2008 como el Año Internacional de la Papa. Es el cuarto cultivo después del maíz, trigo y arroz.

Tesoro de la gastronomía americana

Siempre han sido uno de los grandes tesoros americanos que viajaron por todo el planeta. Llevado a Europa por los españoles en el siglo XVI, este tubérculo se adaptó con rapidez y se convirtió en alimento básico para miles de personas. Fue soporte de hambrunas, de guerras y de épocas con acelerado crecimiento demográfico. Hoy se producen papas no sólo en América, sino también en China, India y Europa.

En el norte argentino, las papas son sin duda la niña mimada de la mesa (junto con el maíz). Se sabe que los pueblos originarios las cultivaban y almacenaban con mucha inteligencia desde tiempos remotos.

Veamos por ejemplo el caso de las papas chuño. Este método consiste en exponer las papas a ciclos de congelación y asoleamiento en forma alternada. Así, se logra que se deshidraten y entonces puedan conservarse por mucho tiempo.

Así, fuerte, rústica y muy nutritiva, la papa se adaptó a todas las condiciones. Soporta frío y calor extremo, la gran altura e incluso poca agua. Sin embargo, la naturaleza sabia ofrece tantas variedades de papas como la extensión de la cordillera de los Andes lo permite. Es en el altiplano andino sudamericano el sitio donde se registra su mayor proliferación.

El viajero que llegue a estas tierras verá que las cartas de los restaurantes ofrecen “papines” en distintas preparaciones. Puede ser en guisos, dentro de las empanadas o solas, apenas con sal. Ese nombre es a su tamaño pequeño, pero la realidad es que sólo trata de una cuestión de marketing.

La pequeñez se debe a que se cosechan temprano por una cuestión de demanda del mercado, pero si se dejan en la tierra alcanzan tamaños más grandes.

Infinidad de variedades de papa

Azul, Blanca, Collajera, Colorada, Malgacha, Moradita, Negra Ojosa, Oca, Sallama, Sani, Santa María, Runa, Tuni o Cuarentona. Todas ellas son sólo algunas de las variedades que se cultivan en Argentina. Basta dar una vuelta por los mercados de productos nativos de Jujuy y Salta. Podemos apreciar un abanico infinito de colores, formas y texturas.

Hay distintas fiestas en honor a la papa, habrá que mirar el calendario para no perderse estos festejos en las distintas provincias del norte argentino. Bienvenido, las papas siempre lo esperan para disfrutar de sus sabores terrosos. También dulces característicos.

Grandes Productos Argentina

Escribe: Laura Litvin (@laulitvin)

La provincia patagónica es reconocida en el mundo por sus atractivos turísticos, como el famoso Glaciar Perito Moreno. Esa pared de hielo ancestral que es Patrimonio de la Humanidad. Pero aquí también comienza la mítica Ruta 40 que recorre más 5000 km de territorio nacional. Antiguamente, estas tierras vírgenes estaban habitadas por los tehuelches, yamanas y onas. Unos pueblos tranquilos que vivían en armonía con la naturaleza. Y con ellos, los guanacos.

Los guanacos, originarios y dueños del territorio

Los guanacos son mamíferos rumiantes autóctonos originalmente de todo el país, pero hoy sólo se los ven en la Patagonia. En el sur se adaptaron a las condiciones exigidas de esas latitudes: frío, nieve, sequías y desierto. Hoy existen unos 2.000.000 millones de estos ejemplares que viven libres, silvestres, del Río Colorado hacia el sur. Ese número dice mucho. El 95% de la población mundial de guanacos del mundo vive en Argentina. El resto en Chile y algunos ejemplares en Ecuador.

Los pueblos originarios consumían su pelo y su carne; con las venas del cuello cosían sus cueros para hacer sus vestimentas. Gran parte de su economía se basaba en los guanacos. Con la colonización europea (españoles, ingleses, galeses) y la imposición de sus costumbres (trajeron ovejas, gallinas, vacas), el guanaco se dejó de comer pero no de cazar.

Los paisanos criollos descubrieron que los animales recién nacidos tenían un pelo especial, suave y único que dura poco. Al mes de vida se convierten en una cerda dura. Así se instauró la ‘chulengueada’, que consistía en salir a matar los pequeños guanacos, llamados ‘chulengos’ para utilizar su lana.

Pronto, la población de guanacos empezó a mermar. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) prohibió la exportación de productos de guanaco.

De la extinción a la comercialización de su carne

Con estas medidas se recuperó la población y al mismo tiempo, comenzó la competencia territorial con la oveja, la verdadera colonizadora de la Patagonia. Este ecosistema frágil se vio afectado y los productores de ovejas y corderos empezaron a ver a los guanacos como ‘plaga’.

En 2012, Argentina generó el Plan Nacional del Manejo del Guanaco, pero no incluyó su faena. Santa Cruz desarrolló su plan provincial que sí permite la faena y comercialización de su carne. Aunque todavía no tiene tránsito federal (es decir, esta carne no puede circular fuera de las fronteras de la provincia).

Desde entonces, quien visite por ejemplo El Calafate, la localidad donde está el Perito Moreno, puede disfrutar de un rico plato con carne de guanaco. Una empanada, una cazuela o milanesa, un ragout o un escabeche. Los cocineros de la zona están poniendo en valor esta carne autóctona. Con menús originales y atractivos para los turistas.

El futuro cercano

En 2018 se realizó una prueba piloto a cargo del gobierno nacional para evaluar cómo hacer posible un manejo sustentable de esta especie. Todo para que no vuelva a estar al borde de la extinción. De esa prueba se exportó una tonelada a Bélgica y las autoridades afirman que continuarán con una nueva prueba en 2019. Si todo va bien, será posible probar esta delicia en toda la Argentina.

Translate »