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Después de que hace unos meses se anunciase la implantación futura del nuevo sistema de etiquetado nutricional en España, una salvedad podría darse. O, al menos, eso es lo que pretende el ministerio de Sanidad español, que está negociando con las autoridades francesas respecto al AOVE. Sin Nutriscore en el aceite de oliva se quiere evitar perjudicar a un producto de enorme calidad.

Por ello, el subdirector general de Promoción de la Seguridad Alimentaria de la agencia Aecosan, Victorio Teruel, ya ha adelantado esas reuniones. Todas con el objetivo de que “Nutriscore se adapte a la dieta mediterránea” y, por ende, al aceite. De momento, toca esperar para ver qué decisión se acuerda. Esta semana ya se han producido las primeras conversaciones con representantes del sector alimentario, científicos y consumidores. 

La idea sin Nutriscore en el aceite de oliva

En ese semáforo del etiquetado que va de la A a la E en función de su mejor o peor calificación, sin Nutriscore en el aceite de oliva se lograría que este no saliese mal valorado. Obviamente, ni los productores ni las propias autoridades españolas desean que el AOVE pierda prestigio por ese motivo. Además, esta medida excepcional ya se ha contemplado en el país galo con el queso, un alimento simbólico y reconocido en Francia.

“Los cambios no se pueden aplicar aún. Es importante que el esquema que se implante en España sea el mismo que en Francia. Pues no daríamos un buen mensaje si un producto recibiera aquí una calificación y allí otra”

Así lo ha explicado Teruel, quien también ha anunciado el compromiso acordado con el país vecino para que se revise el cálculo de las notas “a muy corto plazo”. Esto debe gestionarse ya porque, en teoría, en una o dos semanas se debería difundir el borrador del nuevo etiquetado. Nutriscore será sometido a “consulta pública” para recoger alegaciones o sugerencias.

Cabe recordar que el objetivo de esta medida es combatir la obesidad mediante la reducción de grasas, azúcares y sal en muchos alimentos preparados. Por supuesto, esas notas afectarían a todos los productos del catálogo del elaborador.

Aunque unirse a este sistema es voluntario para cada empresa, el propósito es conseguirlo. Pero, ¿será posible comercializar sin Nutriscore en el aceite de oliva?

Escasos resultados en el plan del gobierno para reducir la sal, azúcar y grasas en diversidad de alimentos, con un claro objetivo que beneficie a la salud. Tras un año de su anuncio por parte del PP, ha sido ahora el PSOE quien lo ha puesto en marcha. Sin embargo, solamente se han suscrito al pacto unas 398 empresas, muy por debajo de las pretensiones buscadas. La expectativa estaba en la suscripción de 511.

Reducción en un 10 % de media el contenido de azúcar y grasas

La idea es que fabricantes de alimentos, supermercados, compañías de restauración y también del llamado ‘vendingdisminuyan de media un 10 % el contenido de esos tres componentes en cada producto. Una medida enmarcada en el contexto de reducir la cantidad de, sobre todo, azúcar y grasas que terminan derivando en enfermedades.

España es uno de los países europeos con mayor tasa de obesidad en la población, con los niños españoles entre los más obesos de Europa. El dato asusta y lo dice todo. Pocas son las soluciones tomadas. Esta, vistas las suscripciones, se queda escasa, también porque es un pacto de adherencia voluntaria.

Así, aunque el gobierno lo califique de “un primer paso importante”, las asociaciones de consumidores y también nutricionistas destacados lo consideran insuficiente. Esto se debe, además de esas empresas que no se han querido unir, a los productos incluidos en la reducción. A golosinas, caramelos, pizzas, hamburguesas, cremas saladas de untar, mantequillas, refrescos de sabor cola, o tabletas de chocolate no les afecta esa bajada de azúcar y grasas. 

Golosinas

Compromiso de 20 asociaciones

El documento firmado incluye a 20 asociaciones sectoriales para reducir sal, azúcar y grasas saturadas en unas 4.000 referencias. Todas ellas distribuidas en 57 clases de producto, dentro de 13 categorías superiores:

  • Aperitivos salados
  • Refrescos
  • Bollería
  • Cereales
  • Cremas
  • Embutidos
  • Galletas
  • Helados
  • Néctares
  • Pan envasado
  • Platos preparados
  • Lácteos
  • Salsas

No obstante, las metas son muy concretas en esas 102 medidas cuantitativas que afectan a la industria y marcas blancas de distribución. No se han adherido cadenas como Aldi o Burger King. En cambio, sí van a disminuir el tamaño de los pequeños sobres de azúcar y sal entre un 33 y un 50 %, reconocidas cadenas de restauración como McDonald’s, Telepizza o 100 Montaditos, entre muchas otras. Igualmente, el objetivo pasa porque se use leche desnatada baja en grasa.

Por otro lado, en la restauración colectiva, pretenden reducir entre un 7 y 20 % la oferta de alimentos como croquetas, empanadillas o ‘saladitos’. Eso, en lugares públicos como cafeterías de hospitales, residencias, colegios u otros centros. En último lugar están las marcas de ‘vending’ (que comercializan productos con máquinas expendedoras). Estas se han comprometido a vender el doble de alimentos que puedan incluirse en una dieta saludable. Igual que a incrementar la cantidad de botellas de agua y refrescos sin azúcares.

Habrá que ver si estas medidas se terminan

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